VISITA A SAN BERNARDO

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De martes a viernes pasados practiqué la Visita Pastoral a la Parroquia de San Bernardo, en el Municipio del mismo nombre, afectado por grupos armados de distinto bando en lucha por la supremacía del terreno; de hecho el 20 de febrero hubo una fuerte balacera contra el edificio de la Presidencia Municipal y contra dos casas particulares; todavía nos tocó ver dos vehículos con enseres domésticos preparados para abandonar la población. De acuerdo a la raíz raramuri, sobre todo los hombres son recios para las cosas de la religión; de hecho, llegué el martes antes de la once de la mañana para la recepción, bendición de vehículos y la procesión hasta el templo, donde celebré la Eucaristía; la mayoría de las personas eran mujeres; pero, en la plaza del pueblo casi toda la mañana estuvieron los hombres adultos mayores esperando que les repartieran el apoyo económico mensual del Gobierno federal. Por la tarde, me reuní con las personas que participan más, en las cosas de la religión católica. La temática de las exhortaciones fue, renovar el ser cristiano, el ambiente y las instituciones; no dejarse envolver más por el laicismo y la inmoralidad; vencer la tentación de las adicciones; interesarse por la dinámica de la Misión arquidiocesana y continental, especialmente el tema de la familia; prepararse para la Consagración de la Arquidiócesis, de su Parroquia, de las familias y de cada uno al Espíritu Santo. El miércoles, primero fuimos a Sardinas, población cercana a San Bernardo, gente sencilla, alegre y entusiasta. Luego a la Hacienda de la Providencia, donde fue el evento principal y a donde concurrieron las Comunidades de Matalotes, 20 de abril, Cochineras, Amador, Charco Azul, Pueblo Nuevo y S. Juan de Heredia; Comunidades río arriba del Rio Sixtin. No participaron en ningún evento las Comunidades de Alférez, Los Lobos, Barajas, El Tule, S. Simón, El pájaro y Corral de piedra. A la hora de la comida, se hicieron presentes cuatro elementos de un comando armado, quienes se acercaron a compartir los alimentos y a la bendición de un puente en construcción. Por la tarde, fuimos a la edificante y fervorosa Comunidad 5 de julio, rezamos el Santo Rosario, prediqué y bendije la remodelación de la capilla; terminamos con una merienda. Regresando, ya de noche, el comando armado montó un retén en un entronque, para revisar a los transeúntes; pasamos nosotros, nos pararon, nos gritaron que nos bajáramos, nos apuntaban con sus armas largas; cuando respondimos que era el Párroco y el Sr. Arzobispo se calmaron, se disculparon y nos dejaron seguir. A las demás personas que pasaron por ahí, también les sucedió lo mismo. El jueves, desayuné con el personal del DIF y comí cordialmente en la alameda con el H. Ayuntamiento. Fui a visitar el pueblito de El Colorado y una Mina de fluorita, bendiciendo a unos treinta trabajadores. Me explicaron todo el proceso, desde la extracción, hasta el transporte por medio de un grande y fuerte tráiler que transporta 70 toneladas de material molido y lavado para ser fundido en Torreón. Por la tarde, celebramos una Hora Santa y una Procesión con una pequeña imagen de Ntra. Sra. de la Paz, por la serenidad y la paz del municipio y de México; rezamos: Dios de la vida, muéstranos tu rostro; Dios del amor y de la justicia, muéstranos tu rostro; Dios de la libertad, muéstranos tu rostro; Dios que estás cerca de nosotros, muéstranos tu rostro; Dios del perdón y de la reconciliación, muéstranos tu rostro. Durango, Dgo. 10 de mayo del 2009. Héctor González Martínez Arz. de Durango

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