Mensaje del Arzobispo Héctor González

Queridos hermanos y hermanas:

La iglesia posee desde hace mucho tiempo la convicción de que los medios de comunicación social han de ser contemplados como «dones de Dios». La lista de los «dones» que ofrece la comunicación social ha continuado ampliándose, realidades tales como los satélites, las computadoras, el internet y los medios cada vez más perfectos para la transmisión de informaciones están ahora a disposición de la familia humana. El objeto de estos nuevos dones es el mismo que el de los demás medios de comunicación tradicionales: conducirnos a una fraternidad y comprensión mutuas cada vez mayores, y ayudarnos a avanzar en nuestro destino humano de hijos e hijas amados de Dios.

Las comunicaciones que se hacen en la iglesia y por la iglesia consisten esencialmente en el anuncio de la buena nueva de Jesucristo. Es la proclamación del evangelio como palabra profética y liberadora dirigida a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo; es el testimonio dado de la verdad divina y el destino trascendente de la persona humana, frente a una secularización radical; es ponerse de parte de la justicia, en solidaridad con todos los creyentes, al servicio de la comunión de los pueblos, las naciones y las culturas, frente a los conflictos y las divisiones » ( Aetatis Novae 22) Dado que anunciar la buena nueva a la gente formada por una cultura de los medios de comunicación requiere considerar atentamente las características especiales de los medios mismos, la iglesia necesita ahora comprender internet. Esto es preciso para comunicarse eficazmente con la gente, de manera especial con los jóvenes, que están sumergidos en la experiencia de esta nueva tecnología, y también para usarla bien. Internet es importante para muchas actividades y programas de la iglesia: la evangelización, que incluye tanto la re-evangelización como la nueva evangelización y la tradicional labor misionera de la Iglesia; la catequesis y otros tipos de educación; las noticias y la información; la apologética, el gobierno y la administración; y algunas formas de asesoría pastoral y dirección espiritual. Aunque la realidad virtual del ciberespacio no puede sustituir a la comunidad real e interpersonal o a la realidad encarnada de los sacramentos y la liturgia, o la proclamación inmediata y directa del evangelio, puede complementarlas, atraer a la gente hacia una experiencia más plena de la vida de fe y enriquecer la vida religiosa de los usuarios. Un número creciente de parroquias, diócesis, congregaciones religiosas, instituciones relacionadas con la iglesia, programas y todo tipo de organizaciones hacen ahora uso efectivo de internet en nuestro país y en el mundo. La santa sede ha estado activa en esta área durante muchos años, y sigue difundiendo y desarrollado su presencia en internet. Con la llegada de una nueva era, el mundo de las comunicaciones ha mostrado una considerable expansión que influye profundamente en las culturas de todo el mundo. Es evidente que casi no existe un lugar en donde no se haga presente el impacto de estas nuevas tecnologías, es por ello que nos hemos dado a la tarea, de reforzar  y optimizar este espacio de información en nuestra arquidiócesis para beneficio de todos, con el único propósito de seguir dando testimonio de una iglesia local comprometida con la verdad, capacitada en sus formas de compartir con eficacia a los hombres y mujeres de hoy los contenidos de su ser y quehacer pastoral. Compartimos con gusto pues, este importante espacio de la vida de la Iglesia Diocesana, que pretende ser solo una humilde participación de lo que ella experimenta en su cercanía del buen Jesús a quien busca permanentemente conocer, amar e imitar. Deseando que sea un instrumento  práctico para quienes nos concedan el honor de visitarnos.

Fraternalmente + Héctor González Martínez Arzobispo de la arquidiócesis de Durango